¿Por qué no, en vez de hacer unas
patatas fritas congeladas, hacemos
una más ricas y artesanales?
Primero hay que elegir un buen
producto, las de Galicia por
ejemplo son buenísimas. Después
debemos lavarlas y cortarlas en
deditos, ¡Sin pelarlas!
Cocerlas en agua abundante y después colocarlas en un molde con un hilo de
aceite de oliva. Meterlas en el horno a 180º y dejar hasta que se doren.
Después sacarlas y condimentarlas con sal de ajo y pimienta molida
¡mmmmm! Os encantarán
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